CapĂtulo 10 — La advertencia del mapa
El brillo en la mano de Astrid comenzó a extenderse lentamente por su muñeca.
Todos la observaban en silencio.
—Eso no estaba antes… —susurró Natalie.
Astrid sentĂa la piel arder, pero no apartĂł la mirada de la marca. Las lĂneas doradas parecĂan formar un sĂmbolo más grande, como si algo estuviera despertando dentro de ella.
Natanael mirĂł hacia el bosque oscuro.
—Tenemos que irnos de aquĂ.
Y por primera vez, nadie discutiĂł.
Los cuatro montaron rápidamente y regresaron a la ciudad mientras la luna roja desaparecĂa poco a poco detrás de las nubes.
Pero Astrid no podĂa dejar de pensar en las palabras del hombre:
"Sus familias juraron protegerla."
A la mañana siguiente, la Escuela Los Tres Hermanos estaba más ruidosa que nunca.
Todos hablaban sobre las extrañas tormentas de la noche anterior.
Incluso algunos estudiantes aseguraban haber visto luces rojas cerca del bosque.
Pero Astrid y los demás permanecĂan callados en una mesa apartada de la cafeterĂa.
El mapa estaba abierto frente a ellos.
Y habĂa cambiado otra vez.
Ahora aparecĂa una nueva parte dibujada en tinta negra: un camino oculto que llevaba directamente al centro del Bosque de Arkan.
Vianelis tragĂł saliva.
—El mapa nunca habĂa mostrado eso.
Natalie observó una pequeña frase escrita al borde del papel.
—“Solo los marcados encontrarán la entrada”…
Natanael apoyĂł los brazos sobre la mesa.
—No me gusta esto.
Astrid pasĂł lentamente los dedos sobre el mapa.
Entonces el papel volviĂł a calentarse.
Y unas palabras comenzaron a escribirse solas frente a ellos.
"Tres noches restantes."
Natalie abriĂł mucho los ojos.
—¿Tres noches para qué?
Nadie respondiĂł.
Porque justo en ese momento, Zoe soltĂł un fuerte relincho afuera de la escuela.
Los cuatro voltearon inmediatamente hacia las ventanas.
Y sintieron que el corazĂłn se les detenĂa.
Porque al otro lado de la calle… el hombre de ojos rojos los estaba observando otra vez.