Capítulo 4 — El hombre del bosque
Julius tiró de las riendas con fuerza, relinchando tan fuerte que varios estudiantes que aún estaban cerca del gimnasio voltearon asustados.
La figura del bosque seguía inmóvil.
Observándolos.
Natanael sujetó rápidamente a Julius.
—Tranquilo, tranquilo…
Pero el caballo negro no dejaba de moverse.
Zoe también comenzó a retroceder nerviosa mientras Rayo golpeaba el suelo con sus patas delanteras.
Solo Style permanecía quieto, aunque sus orejas estaban completamente levantadas.
Astrid sintió un escalofrío.
La figura alzó lentamente la cabeza.
Y aunque estaba demasiado lejos para verla bien, Astrid tuvo la horrible sensación de que sonreía.
Entonces desapareció entre los árboles.
Así de rápido.
—No... no pudo moverse tan rápido —susurró Natalie.
—Tenemos que irnos de aquí —dijo Vianelis nerviosa.
Pero Astrid no apartó la vista del bosque.
Porque algo en su interior le decía que aquello apenas comenzaba.